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Adhesión

Por mi Fe y mi Amor me adhiero a Jesucristo, verdadero Dios y Verdadero Hombre, a El que es el Camino la Verdad y la Vida. Amén.

Somos conscientes que estamos en un mundo donde nos necesitamos unos a otros. Debemos rezar los unos por los otros. Como verdaderos hermanos y hermanas. Ayudándonos unos a otros. En la Comunión con Dios Padre Hijo y Espíritu Santo.

Es decir formando una comunidad de oración. Comunidad definitivamente.

Compartiendo lo mejor que tengamos entre todos y que menos y que mas importante y a la vez fácil y gratuito como don de Dios que la oración.

Oremos unos por otros. Sintámonos comunidad

Comunidad de oración y a la vez así comunión con Dios y por lo tanto con Jesucristo Nuestro Hermano mayor Nuestro Hombre-Dios. Que como sabemos con su Nacimiento, Vida, Pasión, Muerte y Resurrección nos ha elevado a hermanos suyos y por lo que podemos llamarnos hijos e hijas de Dios gracias a Él. Qué grandeza la nuestra y a la vez qué responsabilidad tan grande. Y por lo tanto: qué Alegría tan grande e inmensa la nuestra la de ser y sentirnos cristianos. Y que sin Él no seriamos nada Él es la Vida. Él es la vida nosotros los sarmientos.

Debemos dar fruto de buenas obras de Caridad de Amor, en la oración nos ponemos en contacto con Dios y solo así confiando plenamente en Él, nos da su gracia su Amor su bendición su cariño para nuestros anhelos y deseos más sublimes y a la vez porque no, cotidianos: nuestro trabajo, nuestra vida familiar, nuestra salud, nuestra vida. El sabe absolutamente todo lo que necesitamos antes aún de que se lo pidamos, pero necesita que lo deseemos con vehemencia que se lo pidamos. Con entrega a El primero y a los demás empezando por los más necesitados de la misma forma. Con Amor.

Todo esto no es nuevo en el fondo es lo que el cristianismo ha dicho desde siempre y es que el camino es el mismo para todos. Pero Dios nos ama con un amor particular a todos y cada uno de nosotros y nosotras específicamente y particularmente. El que nos ha creado nos conoce a la perfección totalmente. Y por lo tanto nos quiere para nosotros lo mejor porque nos quiere profundamente sin límites de ninguna clase. Confiemos por lo tanto totalmente en El. Y El que no ‘falla’ nunca no nos decepcionará en absoluto nos manifestará su Amor por nosotros de la manera que El sabe. Mucho mejor que nosotros mismos. Esperemos y Confiemos plenamente en El.

El no nos defraudará nunca. ‘Sintonicemos’ con Él, pongámonos amorosamente y fervientemente en sus manos amorosas. Recemos, Oremos. Pidamos por lo que nosotros más queramos, si es la voluntad de El nos lo concederá seguro. No desistamos. Invoquemos a su Santo Espíritu.

Nuestra Madre del Cielo la Virgen María que ha hecho ella, primero todo el camino, nos conducirá seguro con prontitud a su Hijo Bien Amado Jesucristo.

Amén